Situar la figura en el umbral. Un texto sobre ‘Figuras del umbral’, de Javier Martín

‘Figuras del umbral’ es un espectáculo de Javier Martín, estrenado los días 12 y 13 de noviembre de 2021 en el Teatre El Musical de Valencia, que contó con la coproducción del Centro Coreográfico Galego. Este texto fue escrito en octubre de 2020, para la memoria del proyecto.

FIGURAS DEL UMBRAL parte de las reflexiones de un cuerpo danzante en la era del aceleracionismo, para desarrollar un trabajo coreográfico a favor de la reflexión, la pausa y la respiración. Un espectáculo que invita a la  apertura y la experiencia del tránsito. Habitamos una época de vidas en fuga, situadas en las inercias cotidianas y en los ritmos marcados por las exigencias de la producción y de la eficiencia, que aplazan constantemente el deseo y desplazan y fragmentan nuestra atención. Estos cuerpos acelerados están llenos de velocidad residual, modos de hacer inorgánicos, comportamientos tácitos e inercia repertorial. En un tiempo fuera de quicio, se torna vigente más que nunca la consigna pasoliniana de “arrojar el cuerpo a la batalla”; arrojar el cuerpo a la danza, con la atención puesta en una vibración templada y observadora, dispuesta a la apertura, para crear movimientos nuevos, gestos nuevos. Situar la figura en el umbral. 

El proyecto FIGURAS DEL UMBRAL vincula la investigación coreográfica con las corrientes fenomenológicas (en especial los estudios fenomenológicos sobre el papel del cuerpo en la percepción y la sociedad, inaugurados por Merleau-Ponty), que prestan especial atención al estudio o descripción de los fenómenos –la experiencia evidente o sensible del mundo– para la captación de la esencia de las cosas y de los modos en los que estas se entrelazan. En este caso, prestar atención al cuerpo danzante (al fenómeno de la danza), nos ayuda a analizar la esencia del movimiento; así, Javier Martín identifica su partícula mínima, a la cual denomina el  kóreon o khoreon (1). Podemos pensar los koreones cómo “las distintas configuraciones vibrátiles” cuya articulación, coordinación o superposición permite generar las diferentes calidades de movimiento, grados en el temblor de los cuerpos. Bien en sus distintos patrones armónicos o modos normales, los atractores clásicos; o bien en movimientos anormales, atractores extraños -fractales- que arman los sistemas complejos. En su carácter efímero, es decir en su devenir ausencia, los koreones crean formas y vacíos a través de eventos de interferencia y entrelazamiento. En su reactualización constante, escapan al cierre de su significado, de ahí su potencia para romper con el aceleramiento dirigido, con los modos de hacer inerciales, con las formas y los ritmos impuestos externamente. 

En esta línea investigadora, situar la figura en el umbral significa colocarse en el lugar liminar, en la bisagra que posibilita la apertura. Esa es la imagen, situación o ‘forma de expresión del fenómeno’ que inspira la coreografía FIGURAS DEL UMBRAL. Una coreografía que apunta a la idea de apertura y que analiza la esencia del movimiento: el kóreon. Aquí se revela una dimensión del mundo y de nosotros mismos originariamente plural, que escapa a los proyectos y configuraciones simbólicas: potencias de sentido, plurales, que están en vías de fenomenalizarse. Una dimensión de sentido anónima, respecto de la cual siempre se está descentrado, como si hubiera un sentido que se presenta un punto antes de ser significativo, de decir algo. El abierto. La danza es un paradigma de conocimiento a través de las figuras efímeras que articula, a través del reconocimiento de la ilusión de sus técnicas. Afinidades que componen la urdimbre del mundo.

La idea del umbral los llevan al concepto de tránsito, de “atravesar el umbral”, propia de los ritos y ceremonias de paso presentes en todas las culturas desde tiempos ancestrales. Tradiciones y prácticas que se extienden de diversas formas hasta nuestros días (en ocasiones mal entendidas o reducidas al icono), siendo analizadas y estudiadas desde la filosofía, la antropología y los estudios culturales por su potencia simbólica, transformadora y articuladora de lo social. Estos ritos de “paso del umbral” implican un cuerpo en movimiento y una danza social hecha acontecimiento: el cuerpo dispuesto de un sujeto que atraviesa sus límites y se deja atravesar, y que en su viaje o tránsito está acompañado del cuerpo social, del cual parte y al cual retorna. Cuando vuelve, regresa ya cambiado o transformado por la experiencia. Animando así a otros a atravesar su propio umbral. La figura del umbral suele ataviarse con máscaras, trajes o atuendos que transforman su apariencia cotidiana y que envuelven todo tipo de símbolos. 

El famoso arquetipo del “guardián del umbral” remite a aquella figura que adquiere las formas de nuestros miedos más íntimos: el guardián vigila el umbral pero no para negarnos la entrada, sino precisamente para animarnos a vivir el laberinto oportuno que posibilita el paso. Es necesario vibrar con la forma del monstruo (un juego de interioridad/exterioridad). Vestir las pieles de las bestias, habitar las máscaras. 

Todo esto nos conecta con reflexiones profundas en torno al ritmo. Al ritmo de las tensiones del propio cuerpo, las constantes que articulan nuestro patrón de tensiones o locus de control: ese es el monstruo que ya no sentimos, la situación propia, nuestro fantasma. Romper con la hegemonía del relato de la técnica como una situación neutra, pues depende de coordenadas culturales. 

Para el proyecto FIGURAS DEL UMBRAL, nos inspiramos en estas ideas y, más particularmente, en algunas de las figuras espectrales del acervo cultural gallego que podrían ocupar este arquetipo, desde la Santa Compaña hasta los múltiples personajes del carnaval como el Cigarrón, el Peliqueiro, el Felo, la Pantalla o el Felipeiro. FIGURAS DEL UMBRAL procurará lanzar conexiones con algunas de las reflexiones que subyacen en nuestra cultura más ancestral, y que pueden traer aprendizajes elocuentes hacia el tiempo presente, cuando aplicadas en el ejercicio de actualización constante de las formas que entendemos debe ser la creación contemporánea en danza.   

(Sabela Mendoza, octubre 2020)

FIGURAS DEL UMBRAL

Concepto y movimiento: Javier Martín
Iluminación: Octavio Más
Espacio y diseños: Javier Martín
Sonido: Abul Mogard, Philip Jeck y Leyland Kirby.
Producción y acompañamiento teórico: Sabela Mendoza
Técnica visuales: Juanma Lodo
Vestuario: Cremallera Studio, Álvaro M. Leiro, CCG
Vídeo y foto: Leo López
Coproducción: CCG Centro Coreográfico Galego
Residencia de investigación: Teatro Leal, La Laguna
Agradecimientos: Pep Ramis, L’animal a l’esquena, Javier Cuevas, Juanma Artigot, Laura Cedrón
(estreno 2021)

Fotos: Leo López

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