Un día en la escena, muchos días bailando

Hace unos meses, mi amiga Beatriz (a la que conocí bailando) me invitó a participar en un seminario sobre igualdad en las artes que se celebró en la Biblioteca Nacional. Comencé así mi presentación: “La cultura nos hace libres, sí, pero sólo si esa cultura es igualitaria. De lo contrario, convierte a la mitad de la población en esclava.”  Puede parecer un mensaje un poco desorbitado, desfasado. A mí misma, si lo digo en alto, me llega a sonar a proclama trasnochada. Pero ese es el problema, el de percibir la mirada feminista como algo pasado de moda. Por varios motivos. Primero, tenemos un problema porque la realidad es que en muchas cosas seguimos como estábamos, y si hablamos de la cultura y las artes, a las que se supone progresistas y transformadoras, las desigualdades resultan más dolorosas y el hecho de que se perpetúen hace que cada día sean más condenables y tengamos menos excusas. Y segundo, tenemos un problema cuando evaluamos la actualidad -la procedencia- del feminismo en función de que la sociedad lo perciba o no como un asunto de moda. El filtro de la “tendencia”, que hoy en día pasamos por casi todas las cuestiones -ya sean estéticas, políticas o sociales-, no debería servir de termómetro para todo. Prestar atención al feminismo porque sea o no sea tendencia en las portadas de “prestigiosas revistas” del último mes, es un riesgo a vaciar de contenido lo que de verdad importa: sus presupuestos, sus objetivos y su vigencia. Se habla muchas veces de la necesidad de volver a poner de moda la palabra feminismo, de hacerla “sexy” (¿por qué todo tiene que serlo?). Considero que si algo hay que hacer atractivo, es en todo caso el significado detrás de la palabra. Y para eso, vamos a por datos y realidades.

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El próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, proclamado en 1910 a propuesta de Clara Zetkin en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, para promover la igualdad de derechos y reivindicar el sufragio universal. Todas sabemos que ese día se proclamó como Día Internacional de la Mujer Trabajadora… pero ya no usamos el último término, quizá porque parece anacrónico (¿?). Pues bien, ayer 3 de marzo algunos y algunas aplaudían las cifras positivas de empleo registradas en el mes de febrero en España. La lectura completa nos dice que el paro en febrero sólo bajó entre los hombres, con 2.788 desempleados menos, pero subió entre las mujeres, con 839 paradas más. Creo que un par son amigas mías, de ese Máster de gestión cultural en cuyas aulas estábamos 30 mujeres y 8 hombres…  Con este panorama, hablar de un “Día de”, uno solo, y de un Día para “la Mujer”, así mencionada en general, se me queda corto. Me gustaría dar cifras y datos sobre la presencia de la mujer en el sector de las artes en España, y concretamente en la danza, pero estos no se consiguen de la noche a la mañana. Lamentablemente, no es un estudio que preocupe especialmente en nuestro país. Al final de este post copio varios ejemplos que extraigo tras una búsqueda rápida, para quien tenga la paciencia de leerlos, aunque son adivinables. Baste aquí decir que he buscado cifras sobre el empleo, el acceso y la representación de las mujeres en el sector de la danza y no he podido encontrarlos (si alguien sabe más, agradezco la información). Lo que sí sabemos es que más del 90% del alumnado en las escuelas oficiales de danza es femenino. Y la realidad al salir de las escuelas ya la conocemos. Como en otros sectores creativos, más mujeres formándose pero menos en las estructuras de representación: dificulta de acceso, carreras cortas, techo de cristal, invisibilidad, diferencias salariales y tanto más de lo de siempre. De todas formas, las cifras son una lectura fría de la vida. Y no hay que ser muy sagaz para interpretar los patrones sexistas que se repiten en la danza. ¿Quieres ser bailarina? No hay problema, vamos, es una carrera difícil y más aún ganarse la vida de ello, pero es un oficio natural para ti como mujer. ¿Coreógrafa? Pues que tengas suerte y disfrútalo, porque no serás reconocida por ello. ¿Directora artística de una compañía? Más difícil todavía. De este techo de cristal hablaba en 2013 el periodista Luke Jennings en este muy recomendable artículo de The Guardian sobre la grave situación de desigualdad en el Reino Unido, tanto en la danza contemporánea como en el ballet clásico, aportando cifras y ejemplos que resultan escandalosos.

 “As a nation we are well supplied with choreographers. Matthew Bourne, Akram Khan, Wayne McGregor, Liam Scarlett, Christopher Wheeldon… the list goes on. All are highly acclaimed, players on the world stage, their services booked for years ahead. So why are their female colleagues struggling for visibility? Why, when British dance was founded by women like Ninette de Valois and Marie Rambert, and has always employed more women than men, are there no high-profile women choreographers?”

Por suerte, surgen iniciativas que tratan de cambiar el panorama. Aquí van algunos ejemplos:  El primero que se me ocurre, por seguir con Reino Unido, viene de una española: Tamara Rojo, cuya dirección en el English National Ballet no hace más que cosechar éxitos y buenas críticas, rompía moldes del mundo del ballet hace varias semanas, anunciando un programa formado solo por coreógrafas para la temporada 2015-2016 del ENB (la última vez que el Royal estrenó un trabajo firmado por una mujer fue hace más de 15 años). Vale la pena leer esta entrevista.

Tamara Rojo, artistic director of the English National Ballet. Photograph: Katherine Anne Rose for the Observer

Tamara Rojo, artistic director of the English National Ballet. Photograph: Katherine Anne Rose for the Observer

Con un tono más contemporáneo, o guerrillero si queremos, ejemplos como The Kilroys, un grupo de guionistas y productoras de Los Ángeles que tratan de romper la brecha de desigualdad en el teatro. Para empezar, organizan un catálogo centralizado de nuevas obras realizadas por mujeres, una medida para dar visibilidad que es fácil de llevar a cabo y que podría ayudar también a la danza en cualquier país. Como puede ayudar la organización de eventos o festivales. En EE.UU. hay ejemplos como The Outlet dance project.

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Más cosas, regresando ya a España… La semana pasada escuché algunas  durante las charlas celebradas en la Sala Berlanga durante el encuentro ¿Es una quimera la igualdad hombres mujeres en las artes? organizado por la asociación Clásicas y Modernas, CIMA y la Fundación SGAE, con la colaboración de la asociación francesa HF Mouvement, (recomiendo visita a su web).  Durante este encuentro, Concha Hernández recordaba que sigue siendo difícil programar a mujeres, incluso cuando tienes la intención de hacerlo, porque las artistas y creadoras no están tan visibles como sus compañeros. Pero allí estaba, presentando la 11ª edición del Festival Ellas Crean que dirige, y que se está celebrando del 26 de febrero al 12 de abril con más de 100 creadoras participando. Ana Cabo, directora del Festival Madrid en Danza, nos contaba en ese mismo encuentro que en la última edición de 2014, se programaron 23 compañías, que supusieron la presencia de 15 coreógrafos y 15 coreógrafas, mejorando el balance igualitario con respecto a ediciones anteriores. Sin embargo, compartía su sorpresa porque “cada año me preguntan de todo con respecto a la programación del festival, pero nunca me han preguntado cuántas mujeres y hombres había”. Además, su relación con salas de teatro o grandes compañías, desde su trabajo como directora del festival, le ofrecía datos tan preocupantes como estos: image image_1 image_2 image_5 Amaranta Osorio, actriz y autora, es también miembro de The Magdalena Project, desde la que dirigió el Festival A Solas que se celebró el año pasado en los Teatros del Canal. The Magdalena Project, fundado en Gales en 1986, es una red intercultural que proporciona una plataforma para el desempeño laboral de las mujeres, un foro para la discusión crítica, y una fuente de apoyo. Funciona como un nexo para diversas organizaciones, artistas e investigadores cuyo interés común es el compromiso de garantizar la visibilidad de la actividad de las mujeres en el campo de las artes escénicas.

“Sin embargo, la lucha de las mujeres en el teatro sigue siendo redactado en gran medida en términos de ganar un lugar dentro de las estructuras existentes en lugar de cuestionar la función de esas estructuras” (The Magdalena Project)

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© Pollobarba Fotógrafo

De las charlas que pude escuchar en la Sala Berlanga, extraigo sobre todo la necesidad de estos encuentros como foros para la reflexión y para poner sobre la mesa iniciativas que pueden inspirar una continuidad en esta línea de trabajo.  Estoy segura de que hay muchos proyectos que están trabajando por fortalecer la presencia femenina en la danza, no es mi intención hacer un catálogo, aunque sería estupendo tenerlos identificados. Quizá algo así como un sello de calidad nos ayudaría a identificar esas iniciativas (ya sean salas, compañías, festivales, empresas, propuestas artísticas) que puedan dar ejemplo y contagiar a otras. Y sobre todo, que sean capaces de dejar en  evidencia el resto del panorama y el status quo en el que seguimos metidos en plenos siglo xxi. Tan importante es construir en una nueva dirección como apuntar con el dedo a la equivocada. Que insisto, las hay. Como el Certamen coreográfico para Mujeres que lanzó por primera vez en 2014 el Festival Costa Contemporánea, dirigido por Nerea Aguilar (la ganadora de esa primera edición fue Gema Muñoz). Y una novedad que podemos disfrutar estos días en Madrid: la Muestra de creación Hacedoras de la Puerta, que se está celebrando del 1 al 8 de marzo desde el teatro La Puerta Estrecha.  Y a esta Muestra le robo una frase incluida en su programa, porque me funciona de maravilla como cierre a todo esto:

“Que ya va siendo hora que el 8 de marzo sea todos los días porque evidentemente es todos los días” 

POSTER-HACEDORAS   Algunos datos (sobre igualdad en las artes escénicas en España) que no he encontrado: 

  • El Plan General de Teatro (2011) elaborado por el INAEM -desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte- no incorpora ninguna referencia a la igualdad en sus líneas de acción. 
  • La Conferencia Sectorial de Cultura [1] no tiene un grupo de trabajo específico dedicado a la cuestión del género.
  • El Anuario de estadísticas culturales 2014 (informe que elabora anualmente el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte desde 2005) [2]. Hay que decir que el Anuario hace un análisis en términos de producción y consumo,  desde un paradigma economicista de la cultura. En su Resumen, se repasan los resultados de cada sector cultural, y sin embargo, solo se destacan los porcentajes correspondientes a la presencia de mujeres y hombres en propiedad intelectual y asuntos taurinos. Si buscamos la palabra”igualdad” en el Anuario (cuyas más de 300 páginas no he leído en detalle, por pereza), no la encontramos. Lo que sí hay son cifras sobre la presencia de las mujeres referidas a casi todos sus gráficos y tablas de datos. No sabemos cuántas mujeres están empleadas en la danza, pero sí sabemos que son más del 90% del alumnado de las escuelas oficiales. 
  • Según el INE, en el segundo trimestre de 2013 había 480.900 personas empleadas en el sector cultura, de las cuales 194.200 mujeres. [3]
  • Desde el ámbito privado, la SGAE publica su Anuario de las artes escénicas, musicales y audiovisuales, el de 2014 se puede leer aquí. No hay ningún dato o análisis por sexos. 

[1] “…es el órgano de cooperación entre la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas en materia de cultura teniendo como finalidad el desarrollo de una actuación coordinada en dicha materia con atención a los principios de lealtad institucional, cooperación y respeto recíproco en el ejercicio de las competencias que dichas Administraciones tienen atribuidas” (Artículo 1 del Reglamento de organización y funcionamiento de la Conferencia Sectorial de Cultura)  [2] Su objetivo es proporcionar una selección de los resultados estadísticos más significativos del ámbito cultural procedentes de diversas fuentes, que facilite el conocimiento de la situación y de la evolución de la cultura en España, su valor social y su carácter como fuente generadora de riqueza y desarrollo económico en la sociedad española. [3] Datos procedentes de CULTURABase, el sistema que utiliza el Ministerio para el almacenamiento y difusión de resultados estadísticos del ámbito cultural en Internet. Fecha de consulta: 20 octubre 2014.

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